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Arco iris que estás en los cielos

Noé y señora, junto con sus 3 hijos y mujeres, o sea 8 tipos, se confinaron en un Arca. Metieron además a todos los animales. Aguantaron dentro varios meses, de los cuales 40 días fueron sin abrir las ventanas del gigantesco barco por "culpa de lo que viene siendo la lluvia" según declaraciones. Ni la posibilidad de sacar a pasear al perro u a otro mamífero. Y eso que había ganado, reptiles y aves. Ni a pescar, claro.

Si "todos" los animales (que conste) y 4 matrimonios consiguieron entretenerse y dormir juntos durante meses es que “sí se puede” Y sin wifi: mandaron un cuervo y luego una paloma, que logró cobertura. Es posible aguantar con los niños, sí. Es posible esperar juntos. Es posible esperar la señal de que “nunca habrá más diluvio” cuyo protocolo se estableció entonces: si empieza a llover mucho se activará la señal del Arco Iris para anular la caída de agua sin control. Esa señal está "en los cielos" y hay que lograr que se encienda ya.

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Aplaudirán

Estado de alarma. Se marchaban a la casa de campo. Cada uno hizo su maleta deprisa. El niño ya esperaba sentado en la suya. "¿Has metido tus cosas?" . "Déjame ver". Allí estaban todos sus juguetes y nada más. Ni ropa ni deberes. Lo esencial. El padre le metió algo de ropa y el pijama. Y se confinaron.

 

Pero nosotros seguimos teletrabajando, telemandándonos deberes, teleestresados con la oficina todavía. Porque queremos que todo siga igual. Y nada sigue igual. Convenzámonos. Ya es hora de que metamos en la maleta sólo nuestros juguetes. Je, lo esencial, o sea la wifi y los niños. Y si hubiera que elegir más todavía… está claro. Y cuando sean mayores saldrán a las ventanas para aplaudir a sus padres, "que jugaron con ellos" y lucharon por ellos. Y será un aplauso muy largo.

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Amor en tiempos de virus

Algo se entiende del buen talante italiano para enfrentarse al coronavirus al leer Los novios, de Manzoni. Es obra de obligada lectura en la escuela italiana junto con La divina comedia. Renzo y Lucía, humildes campesinos llegan a héroes y al triunfo de su amor a pesar de los poderosos, la violencia y la peste que asoló Milán en 1630 y que se llevó por delante al norte de Italia. Aparecen otros personajes “históricos” que arriesgaron sus vidas en tanta oscuridad y pánico. Alguno que pasó por santo.

 

“El verdadero mal para el hombre no es el que sufre, es el que hace”. Novela de acción, intriga, amor, odio y valores. De malvados malvadísimos que se convierten al bien. De villanos, traidores, mediocres, ambigüos, corruptos, políticos y clero.… y de amor, que lo supera todo. Y mola. Para tiempos de virus.

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Mujeres

Intento que mi casa sea un hogar, pero son mujeres las que lo logran. Mujeres son mis hermanas, mujer fue mi madre, lo es mi tía y mi madrina. Y no tengo palabras. Mujer fue mi maestra Sor Dolores, que me enseñó en 2 años lo que 8 "lolomloes" no consiguen. Mujeres son las madres de mis alumnos, y mis compañeras profesoras, que cuando yo voy, ellas han vuelto. 

 

Mujeres que no son madres o lo fueron o nunca lo serán. Pero nunca solas y…todo eso, porque nos unen a todos con no sé con qué. Y aunque a veces cansadas, siempre alegres, y a veces ebrias de felicidad. Mujeres de todos los días. Que hacen que cada día sea su día aunque sólo uno se les diga: ¡mujeres, gracias!



 

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Acatarrados

Acatarrados y con los niños en el dentista, El pequeño a vacunar y a llevarle a un partido. Pero todo bien, trabajando mucho, pero bien. La abuela nos echa una mano. Aunque el abuelo nos dió un susto!! Nos quedamos en casa. Comimos palomitas. La niña se disfrazó de Elsa y el niño de Harry Potter. El papá de nada. La abuela de motorista!! Hizo los deberes.

 

Mensajes o whatsapps de gente normal, que no tiene nada que reseñar. Familias felices con sus problemas ordinarios, pero sin queja. Matrimonios jóvenes sin mucho ruido. Gente que trabaja y sostiene este mundo. No lo cambia ni lo salva. Lo mantiene. Lo hace.

 

Y es que “todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”, dice Ana Karenina en su primera frase. O sea que a seguir acatarrados y felices, que llega la primavera.

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