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Feliz vuelta al cole

“¡Voy a llegar antes y voy a aprender más que túu!” le retaba un niño a otro al salir corriendo a clase del coche de sus padres. Me sorprendió su inocente competición e ilusión por aprender. Niños, con la mirada brillante y feliz.

Hay dos días en el año que relucen más que el sol en los ojos de los niños: la noche de Reyes Magos y el día de la vuelta al cole. Compensan la tristeza de los miles de niños abandonados, maltratados, refugiados o muertos por las guerras. Un buen reportero que captase la luz de este día en una foto podría equilibrar las imágenes del horror a las que el verano nos tiene acostumbrados.

Los maestros saben que los niños son siempre iguales, ni mejores ni peores que otras generaciones. Saben que en ellos hay esperanza. Quieren aprender y dialogar, convivir y jugar al juego de la vida. Somos los mayores quienes no comprendemos a veces, quienes complicamos su vida y la educación con nuestros prejuicios, miedos y obsesiones. No acertamos a hablar, a preguntar, a valorar y entender.

Recuerdo mi recibimiento a un nervioso niño con su madre en un primer día de colegio. “Y tú, ¿cómo te llamas?”, le pregunté tendiéndole la mano. “Fran”, me contestó. Mi veloz memoria no lo situaba en las listas. Miré de reojo a la sonriente madre en busca de auxilio, pero nada. Estaba en éxtasis observando a su retoño tan limpio. Le dije al niño: “¡Hombre, Fran! ¿Fran… qué más?”. A lo que me contestó correctamente: “Cisco”.

Si nos ponemos a la altura de los niños y de las ilusiones de sus madres tan cargadas de esperanzas, todo irá bien. Y este mundo mientras tanto será mejor.

Adrianey Arana

Foto de I. de L.

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Realidad aumentada



Realidad aumentada

Con una escasa wifi durante del mes que paso en Líbano, me asomo a internet y veo como maestro el escueto “calendario escolar” de la Xunta de Galicia: se ordena “realizar actividades específicas” para “favorecer la visibilidad” de “lesbianas, gays, transexuais, bisexuais e intersexuais”. No sé si se trata de usar la "realidad aumentada" o una urgencia o alerta mundial ante los problemas de la comunidad internacional. En todo caso el verano escolar es el momento que tengo para la programación. Y a mí me ha tocado hacerlo en este país con casi 2 millones de refugiados sirios y palestinos.

El caso es que se me ocurren "actividades específicas" para mis alumnos de 1º Primaria: confeccionar en Plástica dos regalos para el día de la madre en vez de uno, y otros dos el día del padre, de modo que se preparen para esa posibilidad. Buscar una colección de cromos de alguna liga de fútbol mixta o intersexual para los tradicionales intercambios en el recreo. Elegir como día no lectivo escolar el día del orgullo gay. Otro día trataría de que vengan a clase los niños con el uniforme de las niñas, y al revés, y acudir así a la visita cultural al ayuntamiento (para mayor visibilidad). Hacer en Educación Física la semana del vestuario bisexual y que se cambien y duchen todos juntos con los profesores, la directora, y podemos invitar al inspector. Colocar en un lugar reservado, preferente y más visible en el festival de navidad a las parejas de mamás del APA que sean lesbianas.

Pienso que la administración no quiere que nos limitemos a colorear dibujos de familias o emoticonos con dos papás o con dos mamás. Pero debe ser consciente de que invitar a un miembro de la comunidad LGTB a la fiesta de la primavera puede quedar al mismo nivel que el cuentacuentos que viene a clase en el primer trimestre, y al payaso que acude en carnavales. Y esto se volvería en su contra. ¿Tiene sentido todo esto? ¿Es todo un sinsentido? Desde aquí al menos me lo parece.

Cuando estás con gente que trabaja sin descanso con los refugiados que huyen de la guerra ante el silencio de nuestros países tienes la impresión de que las prioridades educativas son otras. Cuando ves a un chico de ACNUR sudando por conseguir miles de almohadas porque mucha gente no tiene ni lo necesario para hacer un bulto en el que reposar su cabeza. Cuando ves que nadie les acoge en sus países porque hay miles de trabas o porque están jugando al Pokemon. Cuando ves a una niña sucia e inmóvil en una calle con la mano extendida y la mirada desecha, te preguntas por qué no hay en el calendario escolar del 2016-17 de todos los paises de Europa un día que haga algo visible la tragedia de 8 millones de niños sirios. Con todos mis respetos para la comunidad LGTB en este curso.

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«Confío en los profesores de este país»



"Confío en los profesores de este país"

Así me lo dijo ayer una chica con un aro en la nariz, madre de dos niños. Peluquera. No aprendió a leer hasta los 12 años. En la escuela unitaria de su pueblo no lograron más que eso. Luego salió para adelante, pero no quiso estudiar porque le daba miedo.

Hoy es una joven mamá de dos niños. Volvió a tener miedo cuando llevó al mayor al colegio público de su barrio… con su camiseta negra y su aro en la nariz. Pensaba que empezaba un calvario. Pero no. El mayor de 6 años ya sabe leer, habla y estudia en inglés, le gusta el colegio y es feliz. Y todo va bien. Y las profesoras se implican y tienen ganas, y tienen proyectos. Y son personas normales que trabajan bien y en acuerdo con los padres.

Ella está feliz. “Confío en los profesores de este país”, afirmó tranquilamente mientras me cortaba el pelo. “Todo ha cambiado. Es otra cosa. La gente no lo sabe, pero los profesores son muy buenos”.

Menos mal que la escuela en España funciona al margen de los políticos, porque si no, estaría como ellos creen que está, necesitada de constantes cambios y reformas de no se sabe qué. Desaciertan y vuelven a desacertar con el prejuicio de que Pisa…, la religión…, el fracaso escolar.

Si se asomarán a una escuela de barrio o al twitter o a los blogs de miles de maestros jóvenes verían que la educación está cambiando, ha cambiado y nadie lo sabe, salvo la gente real, claro.

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Reválida y stress en 3º de Primaria



Reválida y stress en 3º de Primaria

Tras presenciar la rivalidad, competitividad y hasta agresividad de un partido de futbito preescolar, no acierto a entender la objeción de algunos hacia la inminente reválida de 3º Primaria. Hay madres que someten a sus hijos de 6 años a un stress delirante para que su niño entrene en el mejor equipo del colegio o de la ciudad. Y ¡ay del entrenador que no le convoca! Los padres siguen por supuesto la web del equipo para analizar la evolución de las estadísticas de su hijo (asistencias, goles, km recorridos…).

A los 7 años probablemente ese niño se haya presentado a un examen oficial de inglés con profesores extranjeros para obtener el diploma de un nivel determinado. Y hasta puede que sus padres le hayan cronometrado, agobiado y adiestrado para participar en el último concurso de chef infantil de la tele del barrio.

Probablemente la niña “tenga conservatorio” y concursos de saltos de hípica. Y seguro que se ha estresado mil veces ante el espejo preparando su actuación de princesa de Frozen en la “graduación” de la guardería.

Pero… someter "a un crío" un año después, a los 8 años, a una prueba como la mal llamada reválida es someterles a una presión insostenible, según algunos. Hay que decir que este examen no es una reválida, antiguo nombre de exámenes externos para validar unos estudios, sino una prueba más o control aplicado y corregido por el propio centro. No sirve para nota ni para promocionar curso, y no se pregunta nada de idiomas, de ciencias naturales, sociales, dibujo, o música. En definitiva una prueba que sólo tiene de externa el que está elaborada por otras personas, algo por otra parte habitual en los diversas pruebas de editoriales o recursos educativos de la red que aplican los profesores.

Me parece útil para los profesores y los centros realizar pruebas externas que ayuden a situarse y mejorar, incluso a esta edad, aunque todavía parezcan muy pequeños. La pena es que en Galicia estas pruebas no van a ser aplicadas ni corregidas por evaluadores externos, por lo que la garantía de su fiabilidad no podrá ser muy objetiva. Y por otra parte, tampoco parecen muy pensadas ni preparadas por la Administración educativa. Hasta hoy sólo han remitido a los centros modelos de pruebas de otras Comunidades, y de otras edades. Ahora se presenta en cambio un modelo de pruebas similar a la anterior Avaliación Diagnóstico de 4º de Primaria que no parece diseñada específicamente o pensada para los alumnos de esta edad.

A pesar de esta a favor de las pruebas “externas” al centro en general, en este caso 2015 no me he quedado muy satisfecho. Espero que en próximas ediciones se preparen mejor. Y que de este modo permitan a los profesores educar a lo largo de los tres primeros años de Primaria sin necesidad de estar pensando únicamente en esos exámenes que juzgarán para algunos inevitablemente toda su labor docente.

Esperamos que estos 22.000 alumnos gallegos de 8 años puedan no sólo ser competentes dentro de 15 años en términos de “empleabilidad” -que es lo que logran las competencias-, sino también ser “valorados por sus valores”, por sus rutinas éitcas y por su creatividad para diseñar un mundo mejor.

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¿Por qué nadie sabía nada del copiloto de Germanwings?



¿Por qué nadie sabía nada del copiloto de Germanwings?

¿Por qué nadie sabía qué pensaba el copiloto de Germanwings? ¿Por qué sorprende que un alumno prepare un atentado con ballesta en su colegio y nadie supiera nada? ¿Por qué ignoramos lo que piensa nuestro próximo-prójimo? Pues por la sencilla razón de que los seres humanos ya no nos hablamos, sólo nos comunicamos “cosas”. Somos connecting-people pero sin conexión con Houston.

Dice Susana Tamaro en una de sus obras de un modo crudo que “para mi madre, como para mi padre, los hijos eran ante todo una obligación mundana. En la misma medida en que se desentendían de nuestro desarrollo interior, trataban con extremada rigidez los aspectos más banales de la educación. A la mesa tenía que sentarme erguida, con los codos pegados al cuerpo. Que al hacerlo pensara solamente en cuál sería la mejora manera de suicidarme, no tenía la menor importancia” .

No sabemos lo que piensa nuestro eterno compañero de viaje en metro porque vamos con nuestra tablet y nunca hemos iniciado una conversación. No sabemos lo que piensa la novia porque nunca hemos hablado con ella de eso. Con amigos, compañeros de trabajo, vecinos y familiares apenas charlamos de fútbol, noticias, meteorología, tarifas del móvil, Juego de Tronos, de la próxima fiesta de cumpleaños de nuestro hijo, o del último vídeo im-presionante o super-chulo de YouTube.

La mujer no habla con su marido, sino “a su marido”. Y el marido desconoce el diálogo. Y por desgracia tampoco el profesor habla con sus alumnos, de tú a tú, sin tono de maestro y en confidencia. Eso que tanto se vende de educación personalizada: hablar a solas con un alumno para escucharle y no para conseguir que se porte bien o que mejore su rendimiento. Tutoría. Y disfrutar de la conversación, sin mirar al ordenador en ningún segundo. Y hablar con los padres de los alumnos, de algo más que de los deberes.

Saber qué nos transmiten los demás con el lenguaje corporal es determinante para no perderse entre quienes no confían, en la selva profesional. Eso enseñan los gurús del coaching. Pero superior al lenguaje corporal entre los seres humanos es el lenguaje de la lengua. Hablarse, no hablar.. Para que no nos resulte inaudito y sorprendente conocer un día a la persona que hemos tenido siempre a nuestro lado, y a quien creemos haber educado.

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