Profesores vivos



Profesores vivos

Profesores vivos son los que tienen problemas y se plantean retos. En la actualidad hay elementos que están logrando que los profesores estemos vivos: las nuevas tecnologías es uno de ellos. Una enorme cantidad de maestros se ha puesto las pilas de la ilusión y de los proyectos gracias al uso compartido con colegas y alumnos de la nueva comunicación.

Otros elementos dinamizadores son los retos que surgen de la diversidad social: alumnos inmigrantes, abandonados, alumnos con TDAH, alumnos con altas capacidades... Todo esto genera nuevos programas, nuevas didácticas, nuevas preocupaciones que logran que muchos profesores estemos vivos.

Los profesionales de la educación hemos de afrontar igualmente la enseñanza plurilingüe sin miedo. Por ello es necesario aprender idiomas -lo que a algunos profesores a punto de jubilarse les ha dado motivación-, profundizar en el uso de las lenguas maternas y dialectos, y pensar que la lengua es un instrumento de comunicación y de aprendizaje: es un medio, no un fin.

Por todo esto el profesor ha de ser hoy eminentemente práctico y activo en el aula y en el centro. Ello exige una gran dosis de estudio personal y preparación, pero personal. Cada vez me preocupan más las sesiones que se imparten a maestros y profesores: aburridas o divertidas, son sesiones teóricas o magistrales de cómo se deben tener clases interactivas y participativas. Dicen lo contrario de lo que hacen, y dicen demasiado.

Los profesores vivos, en cambio, hemos de meternos en líos, proyectos y problemas, hemos de hacer más que decir.

¿Quién practica «segregating»?

 


¿Quién practica "segregating"?

La empresa Sondaxe publica hoy una encuesta telefónica de 500 llamadas aleatorias a gallegos en la que se pregunta «¿Qué opinión le merece que se mantengan las subvenciones a colegios que segregan por razón de sexo?».

Se trata, a mi entender, de una pregunta mal formulada por varias razones. La primera porque se parte del hecho de que estos colegios «segregan» en un sentido peyorativo. Se da a entender que, en contra de la voluntad de sus padres y de la sociedad, meten a los niñas en aulas femeninas, de las que no pueden salir. Algo absurdo, porque las solicitudes son de los padres. Y en este sentido la pregunta está tan mal hecha como una del tipo «¿Qué opinión le merece que se mantengan las subvenciones a colegios que segregan por raza?» Pues mal, oiga. Todos estamos en contra. La pregunta está previamente contestada. ¿Es posible que la mayoría de la sociedad esté a favor de estos hechos? Yo soy el primero en estar en contra de los colegios que segregan por raza, sexo, religión, etc. Deberían cerrarlos.

El publico encuestado no entiende la palabra «segregación», ya que su significado no se explica, y el matiz usado es peyorativo. Una inspectora de Educación me decía hace poco que su mayor problema -estábamos en una ciudad, no en las llanuras húngaras- era la distribución de plazas en los 2 colegios de una zona. Uno lleno de gitanos, al que ningún padre quiere mandar a su niñita rubia, a pesar de haber plazas; y el otro a rebosar y lloviendo las solicitudes. La Administración se está viendo obligada a admitir la «segregación» racial que practican padres y sociedad. Y continúan abiertos ambos colegios y con buenos presupuestos. Todos estamos pagando un colegio de gitanos para que no estén con nuestros hijos. Pero ¿quién practica este «segregating»? No es el colegio, no es la Santa Administración, no es la etnia gitana. Es la gente de la calle, normal y corriente que, sin ser racistas, prefieren una educación tranquila para sus niñitas.

Los catalanes también quieren «segregarse» de España, porque son distintos, diversos, no son lo mismo. Quieren ser independientes, ser ellos mismos, y buscan la segregación. Tampoco es aquí la Administración quien la practica.

En fin, que me parece una pregunta mal planteada, porque yo, que estoy a favor de los colegios que practican la educación diferenciada, debo responder que estoy en contra de los colegios que segregan (si es que los hay).

La segunda razón es que en Galicia sólo hay 4 centros de este tipo de entre los 977 colegios públicos, 249 concertados y 215 colegios privados, y la gente apenas los conoce fuera del entorno en que se sitúan. Preguntarle a alguien por teléfono sobre su existencia es para que te contesten «No sé. No tengo ni idea». ¿Qué opina Ud de los módulos de «formación profesional de grado medio de producción agropecuaria»? (de los que sólo hay 2 centros en Galicia), ¿qué opina Ud. de las 3 escuelas de acogida?, ¿qué opina Ud de las escuelas unitarias rurales «que segregan»? Pues que si no las conozco, estoy en contra, claro, (si es que segregan, oiga), pero que si las conozco, quizá cambie de opinión.

Mi periódico preferido es La Voz de Galicia pero sugiero una mejor elaboración de titulares y de la información que se da a través de las encuestas. Son ya varias las realizadas acerca estos colegios sobre todo en verano y ahora con la encuesta de Sondaxe. Pero creo que todavía no se ha informado bien del «segregating» ni de esta pequeña aldea gala que no molesta a nadie en un rincón del mapa educativo global. Como tampoco molestan las 540 escuelas «públicas» de educación diferenciada en USA.

Gallego, catalán, vasco e inglés



Gallego, catalán, vasco e inglés

En 8 de los 20 mejores colegios para aprender inglés en España también se estudia gallego, catalán y vasco, según un estudio publicado por EF Education First. El estudio mide el Índice de “Internacionalidad e Inglés” a nivel de 4º ESO. Los resultados desmontan el prejuicio de que los colegios plurilingües de las comunidades autónomas están lastrados en el aprendizaje del inglés por culpa de la lengua del lugar.

El aprendizaje de idiomas facilita el aprendizaje de idiomas cuando se hace bien. Está comprobado que un segundo o tercer idioma no es un peso, sino más bien una palanca de estimulación para la mente de los alumnos. No es el vasco o el gallego lo que impide que en un colegio no se aprenda inglés, sino la actitud ante otro idioma, la organización del centro, el proyecto lingüístico del mismo y, por supuesto, el profesorado. Pero es muy importante “la actitud” ante otra lengua, la que sea, entre los padres de los alumnos y el entorno escolar. Está bien resaltar la importancia, utilidad o necesidad de una frente a otra, pero no el desprecio ante otro idioma. Es más, aprender gallego estimula a aprender. Todas las lenguas tienen procesos comunes que se registran en el cerebro de los niños y que al final son válidas para otras distintas.

Si un alumno aprende con perfección la lengua gallega, se sabe expresar correctamente en ella, lee escritores y poesía gallega, mejorará en la lengua inglesa si hace lo mismo y el centro y la familia ponen los medios y métodos adecuados. Pero si el alumno (o su familia) se cierran al gallego, hablará mal ese idioma, perderá el tiempo y tendrá menos recursos mentales para mejorar el inglés.

Está claro que para aprender inglés lo mejor es un colegio inglés, pero eso sólo existe en Inglaterra y pocos sitios más. La realidad es que uno vive donde lo toca vivir, y en ese lugar es donde debe buscar centros que enseñen bien el inglés, aunque o porque también enseñan bien el vasco, gallego, flamenco, hebreo o nepalí.

Y es que fue un joven nepalí empleado en la compañía de telefonía AT&T en Nueva York el que me descubrió que lo importante es aprender. Todo el inglés que él sabía cuando le contrataron fue el que aprendió en una escuela de las montañas del Nepal.

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