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Érase una vez

Los niños tienen miedo a ser devorados. Si con la mano en forma de boca les dices que les vas a comer, pegan un gritito, se asustan y escapan. Realmente disfrutan con el placer del peligro. Si a Caperucita y a Hamsel y Gretel se los comen… hay suspense. 
     Quieren que les cuentes un cuento sobre eso. Que se lo cuenten sus papás, abuelas, tías y madrinas en el calor del hogar donde pase lo que pase en el cuento, no pasa nada, porque están arropaditos en casa.
     Lo que quieren en que "tú" se lo cuentes. Que hagas los gestos. Que repitas frases. Que inventes algo… A veces le pregunto a los niños: ¿leemos el cuento todos juntos, os lo pongo en youtube o queréis que os lo cuente? "¡Que lo cuentes!" Lo viven. Dickens reconocía haberse querido casar con Caperucita Roja.
Maria Tatar, profesora de Harvard, dice que todos creemos saber esas historias, pero somos incapaces de contarlas en su momento, por lo que hay leerlas para saber terminarlas y conseguir un final feliz para nosotros y nuestros hijos. Algo más que "érase una vez".

*Estefanía Laya es un seudónimo de una persona docente de Primaria

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La risa importa

A veces juego con los niños a estar serios. El que ríe, pierde. O el que me haga reír gana. Sus recursos para provocar la risa, a veces imparable, me asombran. No es una terapia, es un “momento educativo”…. y tal.

Cuando un niño me hace una broma, le hago caso. Y si me hace reír de verdad, le pongo un 10. Me sorprende. Ha hecho algo inteligente. No vale reírse de los demás. Hay que reírse con los demás. Basta y doy por válida una sonrisa.

En el estudio "La risa importa", publicado por el Instituto Nacional de Salud norteamericano, los científicos demuestran que, incluso a la temprana edad de 6 meses, los niños se ríen de las mismas cosas que sus padres.

“El humor –dicen estos doctores– es un tema sorprendentemente serio con una amplia gama de implicaciones para el desarrollo. El humor implica procesos cognitivos bastante complejos… en particular la capacidad de reconocer y resolver la incongruencia”. Muy apropiado para lo que les va a tocar en la vida.

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Libros felices

 

 Para pensar en cómo encontrar los mejores libros para niños conviene comenzar por la constatación de que la visión de los niños es fresca: un sonsonete puede aburrir al adulto pero tiene siempre la capacidad de hacer gracia una y otra vez al niño; es el adulto quien puede ya estar de vuelta y querer algo que le suene a nuevo, pero para el niño todo es nuevo. Una conclusión de lo anterior es que no tiene mucho sentido buscar originalidades e ironías posmodernas en los libros infantiles y que conviene reivindicar siempre las historias del pasado que han gustado a niños de muchas generaciones y de muchos ambientes distintos: esto es todo un sello de calidad (aunque luego las ediciones concretas pueden ser mejores o peores).

       Otro punto básico es el de que hay que buscar libros felices, felices porque diviertan a sus lectores naturales y felices porque sean a la vez valiosos y alegres. Lo primero queda claro con una minianécdota que leí hace poco en un tuit: en él se decía que, a la pregunta de una encuesta sobre cuál era la palabra favorita de cada uno, mientras los adultos elegían algunas abstractas y edificantes –como «paz», «libertad», «amor», etc.— una niña dijo, simplemente, «columpio».  Lo segundo se puede mostrar con un comentario de Eric Carle, uno de los grandes autores e ilustradores para primeros lectores de la segunda mitad del siglo XX, cuando decía que tenía un propósito fundamental con sus libros: provocar la alegría del niño cuando hace descubrimientos por sí mismo, un deseo y una intención que nacían del recuerdo de sus experiencias infantiles al aprender.

Luis Daniel González es especialista en literatura infantil y juvenil. Escritor. Creador de bienvenidosalafiesta.com,  la web española más importante de critica literaria infantil y juvenil, y álbumes ilustrados.

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Alerta roja

Alerta roja en la costa gallega. O sea, sin recreo los niños. Metiditos en clase. LLegué apurado al cole. Tenía además una actividad especial con la clase a primera hora, luego visita de los peques del Infantil, varias clases, reunión de padres a mediodía, imprimir unas fichas, corregirles los deberes antes de salir… "¡Que la wifi vaya y la fotocopiadora tenga tonner, porfa!"

Y oh, sorpresa. Al llegar me esperan unos padres para tutoría con los que había quedado ¡y me había equivocado la cita! Por no apuntar bien en la agenda. Habían sorteado el temporal para llegar a las 9 en punto. "¡Vaya…! Pues… ¡tenía con vosotros? No me… pero bueno…" Me cortaron: "no pasa nada. Volvemos a las 2 si te viene bien". Se empeñaron con una sonrisa. Salvé la mañana, que fue divertida. Y volvieron con toda paz de nuevo y hablamos de su hijo.

No tengo palabras. Lo bueno del maestro no son las vacaciones. Son las personitas que tienes y las personazas que te enseñan lo que tienes que enseñar a sus hijos. 

Adrianey Arana

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Disfrutar

"Hace días me preguntaron cuál sería el consejo que daría a una familia que espera su primer hijo. Después de casi 5 años compartiendo herramientas educativas, se me ocurren cientos de cosas que recomendar, pero en base a mi experiencia y a las experiencias de muchas otras madres y padres a los que he acompañado en sus procesos… si sólo pudiera decir una cosa, les recordaría que con cada hijo se nos renueva una oportunidad de crecimiento a los adultos.

 

¿Qué valores queremos enseñarles? Todos lo tenemos más o menos claro, pero tenemos tan claro que nosotros vivimos siendo consecuentes con esos valores? Si Mamá y Papá no aprenden, nadie aprende en casa. Por eso es fundamental repensar el error como una oportunidad de aprendizaje, la familia como núcleo de la sociedad en donde se aprende el amor, no la guerra…y un vínculo sano con nuestros hijos como el pilar fundamental sobre el que se va a sostener el respeto y la confianza. Repensar la familia como la verdadera prioridad.

 

Para que todo esto fluya y consigamos un ambiente sano, equilibrado y feliz en casa, recomiendo encarecidamente DISFRUTAR. Hacerlo bonito, con intención de no quedarnos en lo suficiente, sino dar lo mejor de nosotros cada vez. Valorar que nos tenemos los unos a los otros, no darlo por sentado, y hacer lo más intenso e importante que haremos en nuestra vida , que es educar a nuestros hijos, desde el agradecimiento. Somos un regalo para la gente que nos quiere. Seamos un regalo, pero de verdad."

 

María Soto Álvarez de Sotomayor es especialista en disciplina positiva y fundadora de Educa Bonito.

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